ACADEMIA DE 14 AGOSTO DE 2012

ACADEMIA DE  14 AGOSTO DE 2012
TURNO VESPERTINO

miércoles, 23 de mayo de 2012

LA RESTAURACIÓN DEL PECTORAL O MÁSCARA DE MURCIÉLAGO DEL MUSEO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA

La restauración del pectoral
o “máscara” de murciélago del Museo Nacional de Antropología

Laura Filloy Nadal y Tadeo Velandia Silva

Máscara de murciélago antes de su restauración
Recuperar la imagen original de los objetos arqueológicos es uno de los más grandes retos para el restaurador; participar en la conservación del patrimonio cultural para las generaciones futuras, uno de sus más grandes propósitos. Los objetos del Museo Nacional de Antropología tienen una larga historia que contar y el público podrá conocerlos mejor después de su restauración. Una de las piezas emblemáticas de la sala de Oaxaca del museo fue intervenida nuevamente, 50 años después de su descubrimiento.


Máscara de murciélago antes de su restauración. En 1999, los restauradores y la arqueóloga Martha Carmona, curadora de la sala Oaxaca del MNA, se percataron de que varias de las piezas que formaban el mosaico de la máscara estaban mal ajustadas o su ubicación era incorrecta. En esa época inició el proyecto integral para la restauración de esta singular pieza.
Foto: Mercedes Aguado / Laboratorio De Conservación, MNA, 1999
Una de las misiones del Museo Nacional de Antropología es la de conservar y poner en valor sus colecciones para la salvaguarda del patrimonio cultural de todos los mexicanos. Los especialistas que en él trabajan, supervisan constantemente los objetos exhibidos y aquellos que se resguardan en sus bodegas para asegurar su estabilidad. De vez en cuando es necesario intervenirlos por diversos motivos: quizás han perdido estabilidad, sus materiales constitutivos se han deteriorado con el paso del tiempo e incluso los soportes museográficos sobre los cuales están montados ya no son seguros y hay que retirarlos. Este último es el caso de la conocida máscara de murciélago, que ocupa un lugar especial en la sala de Oaxaca del museo. Se trata de un bello mosaico constituido por más de 25 piezas de piedra verde bellamente talladas, 6 piezas de concha y tres pendientes o hachuelas de una piedra grisácea, probablemente pizarra.
En 1999 el Museo Nacional de Antropología emprendió una remodelación integral de varias de sus salas. Museógrafos, curadores y restauradores trabajaban intensamente para asegurar que las vitrinas que se estaban construyendo tuvieran las condiciones necesarias para asegurar la conservación de los objetos a largo plazo; se modificaba el guión museográfico para que el público tuviera acceso a los resultados de varios años de investigación arqueológica en México; también se revisaba la estabilidad de las piezas y se proponían los tratamientos necesarios para recuperar tanto su integridad material como su valor estético. Retomando una propuesta de la curadora de la sala de Oaxaca, la arqueóloga Martha Carmona, el equipo de restauradores del museo inició la restauración de la pieza que hoy nos ocupa. Se observó que el mosaico estaba armado sobre un soporte de color rojo que se encontraba en muy mal estado, aunque había sido intervenido con anterioridad en un par de ocasiones. Además, varias de las piezas de piedra verde estaban mal ajustadas. Poco se sabía de la historia reciente del objeto, no se conocía certeramente el tipo de material del soporte y, por experiencias previas, se sospechaba que podría tratarse de algún tipo de masilla poco adecuada para un objeto de museo que se encuentra en exhibición permanente. Por ello, el museo inició un proyecto integral para su restauración. Lo primero que se hizo fue recuperar la mayor información publicada acerca de su descubrimiento y excavación, su llegada al museo y su montaje. La información fue creciendo con la participación de distintos especialistas en el proyecto y el análisis formal del mosaico con herramientas proporcionadas por la historia del arte, la arqueología, la antropología física y la biología.

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