ACADEMIA DE 14 AGOSTO DE 2012

ACADEMIA DE  14 AGOSTO DE 2012
TURNO VESPERTINO

miércoles, 23 de noviembre de 2011

GORDILLO ACUDE A DESPEDIR A SU ANTECESOR, DERROCADO POR SALINAS. jornada 23-11-2011

Echado del SNTE en 1989, Carlos Jonguitud murió ayer
Gordillo acude a despedir a su antecesor, derrocado por Salinas
Yo la hice, solía decir el ex guía moral del magisterio al referirse a ella
Velorio del ex líder del SNTE Carlos Jonguitud BarriosFoto Alfredo Domínguez
Arturo Cano
 
Periódico La Jornada

Miércoles 23 de noviembre de 2011, p. 10
Solía tener una rubia y una morena, los besos y arrumacos del dinero y el poder; frases que condensaban la sabiduría de los dinosaurios del PRI; guardaespaldas en tropel y decenas de títulos nobiliarios. Carlos Jonguitud Barrios era profesor y licenciado, líder único y asesor permanente, líder natural del magisterio, guía moral de los mentores y, claro, presidente del buró político de Vanguardia Revolucionaria.
Antes que él, sólo Jesús Robles Martínez concentró todo el poder en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Después de él, sólo Elba Esther Gordillo. Tres caciques en 68 años.
Jonguitud murió ayer, como dirían los cronistas, tras larga y penosa enfermedad. Su llegada al poder se dio por un solo voto, el del presidente de la República. Su caída, igual.
En 1989, una vasta movilización magisterial ofrece la oportunidad. Carlos Salinas no se sacude aún el polvo de El Quinazo cuando decide el destino del hombre fuerte del magisterio.
Jonguitud recibe la noticia en la Secretaría de Gobernación, a cargo entonces de un viejo zorro veracruzano. Zorruno también, el entonces líder del SNTE juega más que evade: Yo no soy el secretario general, ¿a qué renuncio? Tiene razón. Trece años atrás, el potosino ha dejado su cargo formal en el gremio: ¿es renunciable el cargo de guía moral del magisterio nacional?
La fallida resurrección de los muertos
Jonguitud y muchos otros dirigentes de Vanguardia se juegan su última carta en 1993. Una entrevista buscadísima por Cristina Renaud desata el avispero y coincide con el anuncio de la creación de una nueva corriente sindical. Las reuniones en varios estados culminan en junta nacional. Unos mil ex vanguardistas en el salón Riviera de la ciudad de México, el 13 de noviembre de 1993. Al día siguiente publican un desplegado: corrupta y autócrata, llaman a Gordillo. La firma más destacada es de Antonio Jaimes Aguilar, ex secretario general. El maestro Jonguitud prefirió no firmar, dice a este reportero el propio Jaimes, muchos años después.
Gordillo contrataca en la prensa: Personajes, grupos y fracciones gubernamentales o partidarias... alientan la esperanza de la resurrección de los muertos.
Las secretarías de Gobernación y de Educación Pública regalan un comunicado a la profesora, ensalzando su representatividad y legitimidad.
Unos cuantos días después, Jonguitud solicita licencia en el Senado, aduciendo motivos de salud, pese a que su miastenia grave estaba bajo control.
En una entrevista publicada en enero de 2009, Jaimes asegura que tras el episodio de marras fue secuestrado y llevado a San Antonio, Texas, por agentes del gobierno de Salinas. Dice también que Jonguitud corrió su suerte, y que al profesor y licenciado sólo le permitieron volver a México con la condición de que no abandonara su rancho, en Veracruz. También cuenta entonces que unos meses antes, Jonguitud había sido sometido a la extracción del timo, una cirugía que suele aconsejarse para su padecimiento. Tiene que tomar cortisona de por vida.
Todo el poder, todo el dinero
Maestro rural, Carlos Jonguitud sube toda la escalera político-burocrática desde los 50: es ayudante, secretario de segunda, presidente del comité de vigilancia, secretario general del SNTE y de Organización del PRI nacional. Luego es director del Issste, gobernador de San Luis Potosí y senador.
En 1976 deja formalmente el cargo sindical, pero sólo para ser presidente vitalicio de Vanguardia Revolucionaria. Desde ahí pone en la secretaría general a compadres y empleados. La única amiga que no merece esa distinción es Elba Esther Gordillo, con quien ha sostenido también una relación personal. Desde las alturas de la riqueza y el mando, decreta: A las mujeres, ni todo el dinero ni todo el poder.
Se hace del cargo, por otras vías
Quería llegar, pero no así, confesaba Gordillo en sus primeros –ya perdidos en el tiempo– años al frente del sindicato.
Tampoco quería terminar así el profesor y licenciado, echado por la misma fuente que lo había encumbrado 17 años atrás: el presidente de la República. Luis Echeverría paga el golpe gansteril a Robles Martínez. Carlos Salinas pasa la factura.
Esa desgracia ha de acompañarlo a la tumba. En los informes de radio y de prensa, Jonguitud no es el guía moral. Es apenas el antecesor de Elba Esther.
La flaca y El Diplomático
Gordillo ha contado y recontado la historia de su relación con Jonguitud, aunque desde su arribo al poder no lo menciona por su nombre. Cuando se refiere a él dice: el señor.
Durante mucho tiempo, la maestra deja correr la historia de que ella se puso respondona en un congreso de la sección 36, para llamar la atención del líder: Tráiganme a esa flaca, decía que dijo.
Unos años más tarde cuenta otra versión: que ella quiere conocerlo, cuando Jonguitud es secretario general de la sección 9; que ella y una amiga lo buscan y lo interceptan en la calle, coche a coche. Las invita a un bar.
La versión coincide con la contada por Jonguitud a los reporteros Rosa Elvira Vargas y Jenaro Villamil: Nos fuimos al Hotel Diplomático, que tenía un buen restaurante.
En esa misma pieza periodística, sugiere que Gordillo y su grupo tuvieron que ver con el asesinato del profesor Misael Núñez.
Allá y acullá, Gordillo presumía sus manos limpias, aunque nadie le preguntara. Eran sus primeros tiempos en el poder, cuando aún jalaba aire para referirse al potosino: Sí, lo quise mucho.
A Elba Esther yo la formé, yo la hice, era la frase del ex líder, herido su orgullo machista, la revancha del hombre que tuvo en su oficina una mesa enorme y fuerte, para que hicieran pasarela las aspirantes a una plaza.
Riñas personales
La víspera de su caída, Jonguitud concede una entrevista a una agencia de noticias. Mira con enfado a la cámara. Le preguntan sobre los asesinatos de maestros disidentes a manos de vanguardistas: Efectivamente, en Chiapas hubo un lamentable accidente, y en el valle de México hubo otro. Pero esos dos casos son esporádicos. Claro, posiblemente en una cantina mueran un maestro o un campesino, pero por dificultades o riñas personales que no tienen nada que ver con la organización.
En su paradójica hora final, los dirigentes hechos en los últimos 22 años y los jefes del Partido Nueva Alianza han de pensar que la despedida del profesor no tiene nada que ver con la organización.
En la entrevista citada, Jaimes Aguilar dice haber visto a Elba Esther Gordillo sólo una vez después de la caída del profesor. En un desayuno en la casa de la maestra, a mediados de los 90. Tal vez ella quería tender un puente con su pasado, porque dice que sonreía cuando le preguntó: ¿Verdad que mi gestión se parece mucho a la del maestro Jonguitud?
Anoche, con férula en el pie izquierdo, la maestra hizo guardia ante el féretro del maestro.

TLC CENTROAMERICA: RIESGOS Y ASIMETRIAS. jornada 23-11-2011

TLC centroamericano: riesgos y asimetrías
 
En la capital salvadoreña se concretó ayer la firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC) que sustituye y unifica los convenios comerciales suscritos entre nuestro país y Costa Rica, en 1995; con Nicaragua, en 1997, y con los integrantes del llamado Triángulo Norte –Guatemala, Honduras y El Salvador– en 2001. La firma del acuerdo fue calificada de histórica por el secretario de Economía, Bruno Ferrari, quien sostuvo que con el nuevo convenio comercial nuestros mercados serán mucho más atractivos para las inversiones. Por su parte, la titular de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa, confió en que el TLC entre México y los países centroamericanos contribuya a formar una zona geográfica de desarrollo.
Pese a las expectativas depositadas en el nuevo instrumento de comercio multilateral por los funcionarios calderonistas, el mal desempeño de la economía nacional en los últimos años, los rezagos sociales que se padecen en los países de la región y la experiencia vivida por México a raíz de la suscripción de mecanismos de este tipo –concretamente, del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)– hacen pensar que el nuevo acuerdo comercial será más un factor de debilidad que de fortaleza para las economías de la región. No puede pasarse por alto que los países que se incorporan al nuevo instrumento comercial, incluido el nuestro, tienen como denominadores comunes un panorama social marcado por las desigualdades y una deuda histórica con amplios sectores de población sumidos en la miseria, así como una orientación económica que privilegia los intereses de pequeños grupos oligárquicos y trasnacionales por sobre el bienestar general.
En tal circunstancia, cabe dudar de que la suscripción del citado acuerdo entre nuestro país y las naciones del istmo continental pueda ser en efecto un motor para el desarrollo regional, como pronosticó Espinosa. Por el contrario, y en forma análoga a lo ocurrido con México tras la firma del TLCAN, es de suponer que la intensificación del intercambio comercial indiscriminado entre economías desiguales derive en la depredación de los sectores industriales y agrícolas de las más débiles; en el consecuente debilitamiento de los mercados y la economía internos; en la profundización de dependencia económica de las naciones centroamericanas respecto de la nuestra, y en el incremento, para las primeras, del riesgo de contagio ante las dificultades económicas que pudiera enfrentar el país.
Más allá de los señalamientos críticos que puedan hacerse al TLC México-Centroamérica desde la perspectiva económica, el acuerdo suscrito ayer resulta cuestionable en lo político, por cuanto se firma con el telón de fondo de un incremento en la discriminación y la violencia sufrida por ciudadanos centroamericanos en su paso por territorio mexicano, y se expresa en el creciente número de secuestros, violaciones y extorsiones cometidos contra migrantes centro y sudamericanos en nuestro país, así como en las masacres cometidas por presuntos integrantes de bandas delictivas y los ominosos casos de colusión entre autoridades migratorias y grupos delincuenciales dedicados al tráfico de personas, como Los Zetas.
Lo anterior pone en perspectiva, en forma particularmente atroz, la inmoralidad intrínseca de los acuerdos comerciales como el suscrito ayer en San Salvador, que eliminan las barreras fronterizas y económicas para los capitales y las mercancías –en consecuencia con la estrategia globalizadora de la doctrina económica vigente– pero excluyen a las personas de ese libre tránsito.
En suma, la suscripción del acuerdo referido plantea el riesgo de reproducir, a escala regional, las asimetrías y efectos nocivos que ha vivido nuestro país en carne propia a raíz de la firma del TLCAN, así como de profundizar la dislocación vigente entre la realidad que viven las cúpulas políticas y las élites empresariales y comerciales de los países referidos –para los cuales la suscripción del TLC representa una vasta oportunidad de negocio–, y la que padecen las mayorías depauperadas de la región.

martes, 22 de noviembre de 2011

ENRIQUE KRAUZE, EL DIFAMADOR. JOSÉ STEINSLEGER. jornada 22-11-2011

Enrique Krauze, el difamador
José Steinsleger
 
La reflexión moderna acerca del derecho a la comunicación ha tornado obsoletos (aunque integrándolos) términos que en otras épocas se reves-tían de afanes puristas, animando grandes debates y combates: libertad de imprenta (siglos XV al XVIII), de prensa (siglo XIX), de expresión (siglo XX).
La batalla teórica fue ganada. Ninguna fuerza política o institucional se atrevería hoy a negar el derecho de todas las personas a expresarse, informar y ser informadas. Hasta organismos como la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), gremio de empresarios que agrupa a los magnates de la comunicación, reclaman el derecho de marras.
¿Cuáles serían sus límites? En sus formas democráticas (haya o no legislación explícita) se acepta que frente a las complejidades de la sociedad moderna el ejercicio de la comunicación requiere de criterios amplios y fundamentados, en los que la ética y moral de sus actores juegan un papel fundamental.
En ese sentido, las diferencias entre la SIP y La Jornada son claras. Los medios de la SIP han sido caja de resonancia del golpismo y el terrorismo de Estado en América Latina, y La Jornada ha priorizado el derecho de los mexicanos a estar informados.
Principio que quizá haya ido en detrimento de la imparcialidad de los puros, pero en beneficio de la objetividad y cuidándose de los abusos que, so pretexto de la libre expresión, no le hacen asco a la desinformación y la difamación.
La revista Letras Libres y su director, Enrique Krauze (a quien la SIP acaba de galardonar por su “meritoria labor en defensa de la libertad de expresión…”), son buenos ejemplos de la amoralidad informativa y ausencia de ética que, a cuenta de terceros, incurren en difamación.
Digo terceros, porque ya no sé a quiénes obedece Krauze, o si tan sólo interpreta sus deseos: ¿la CIA?, ¿el Estado español?, ¿la plutocracia mexicana?, ¿la mafia cubana de Miami?, ¿el Mossad israelí?, ¿la Internacional liberal de tolerantes que integran terroristas cubanos como el colaborador de Letras Libres Carlos Alberto Montaner, y preside el eurodiputado holandés Hans van Baalen, ex militante uniformado de la organización neonazi Nederlandse Volks Unie (NVU)?
Si lo afirmara, incurriría en la difamación de un personaje que, tras ponderar la democracia sin adjetivos, superó los apuntados en el diccionario de María Moliner para denigrar a los que piensan distinto de él. Carlos Fuentes (escritor a quien, a diferencia de Krauze, respetan amigos y enemigos) calificó al director de Letras Libres con un adjetivo desconcertante. Le dijo cucaracha (Coloquio de Invierno organizado por Conaculta y la UNAM en febrero de 1992).
No estoy de acuerdo. Leo a Krauze con atención, y no me cabe más que reconocer su talento para dotar, con algo de cultura, el discurso cínico y falaz de los que destruyeron a México en 30 años de neoliberalismo.
Krauze parece envidiar la independencia, libertad, y la masa crítica de lectores que a diario juzgan a La Jornada. ¿Fue entonces por mero despecho ideológico que uno de sus empleados acusó a esta casa editorial de ser cómplice del terror (Letras Libres, marzo 2004)? ¿Dónde, las pruebas?
En marzo de 2007, cuando el Senado de la República despenalizó el delito de difamación, injurias y calumnias, se estableció que la persona (un periodista, por ejemplo) que sea encontrada de haber provocado daño moral a otra por lo que publicó “… no será sancionada siempre y cuando revele el nombre de quien le proporcionó la información”.
Lamentablemente, el dictamen adverso a la demanda por daño moral interpuesta por La Jornada en contra de Letras Libres refuerza la sensación de que en México, donde hay poca justicia, tener razón es peligroso si el fiel de la balanza se inclina a favor y a conveniencia del más fuerte.
Mas evitemos comparar a los jueces con la justicia, cosa equivalente a comparar a los curas con Dios. Según Bertolt Brecht, muchos jueces son absolutamente incorruptibles: nadie puede inducirles a hacer justicia.
También es sabido que la más estricta justicia no sea siempre la mejor política. No obstante, La Jornada anhelaba que se le diera la razón. Porque en México, país martirizado por las clases dominantes que en Krauze reconocen a su intelectual orgánico, las personas honradas son mayoría aplastante y rigen su derecho por su deber.
Un diplomático yanqui me comentó que La Jornada era el único medio de comunicación que consultaba para elaborar sus informes sobre México. Incrédulo, pregunté:
–¿Y los que piensan distinto?
El gringo sonrió:
–A ésos… les damos la información.

EGIPTO: CONTINUIDAD REPRESIVA Y DOBLE RESERO: jornada 22-11-2011

Egipto: continuidad represiva y doble rasero
En Egipto, a una semana de que se lleven a cabo las primeras elecciones parlamentarias desde la caída de Hosni Mubarak, el gabinete de ministros de ese país presentó ayer su renuncia al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas –en el poder desde febrero pasado–, en respuesta a las circunstancias difíciles que atraviesa el país: las masivas movilizaciones que se desarrollan desde hace cinco días en la plaza Tahrir de El Cairo –y que se han extendido a otras ciudades de la nación norafricana, como Alejandría y Suez (norte) e Ismailia (este)–, y la injustificable violencia represiva con que ha respondido el régimen castrense, que cobró ya su primera treintena de vidas y cerca de 200 heridos.
Resulta poco probable que la dimisión referida logre desactivar el descontento que se ha registrado en días recientes en la emblemática plaza cairota y en otros puntos del país, y otro tanto puede decirse de los llamados formulados ayer mismo por la junta militar a entablar un diálogo urgente para examinar las causas que han agravado la crisis actual. El repudio expresado por la sociedad egipcia a la cúpula político-militar que controla el país desde hace nueve meses –en la que se encuentran incrustados cuadros prominentes de la dictadura, como el antiguo ministro de Defensa, Husein Tantaui– está originado en la continuidad, e incluso el agravamiento, de la política de mano dura que caracterizó al régimen de Mubarak: dicha continuidad se expresa, entre otros elementos, en la vigencia de la denostada Ley de Emergencia –que prevé medidas policiales y judiciales excepcionales y que los militares habían prometido derogar desde hace meses–; en la persistencia de juicios militares entablados en contra de civiles –más de 12 mil 400 desde la caída del rais–; en la cruenta persecución de la junta castrense en contra de activistas, líderes políticos e incluso usuarios de redes sociales que han expresado señalamientos críticos en contra del régimen, y en la proliferación de denuncias por tortura, desapariciones y asesinatos a manos de efectivos del régimen.
Ante tal panorama, resulta lamentable la actitud hipócrita asumida por las potencias occidentales, las cuales toleraron a Mubarak durante 29 años y ahora, ante la evidencia de que la exasperación popular ha llegado a niveles explosivos en el país norafricano, no logran pasar de balbuceos como los expresados ayer por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien manifestó su profunda preocupación por la violencia de días recientes y pidió que todas las partes se concentren en la celebración de unas elecciones libres, justas y pacíficas. Es inevitable contrastar esa actitud con la condena emitida ayer por la Asamblea General de la ONU a los régimenes de Irán y Corea del Norte por los innegables atropellos cometidos contra las garantías fundamentales de sus respectivas poblaciones, y que se suman al aislamiento y a la hostilidad sistemáticos que esos gobiernos padecen por parte de Washington y sus aliados.
Una suerte mucho peor sufrió el régimen libio de Muamar Kadafi, el cual, tras reprimir bárbaramente los primeros indicios de rebelión en su contra a finales de febrero pasado, enfrentó una cruenta intervención militar avalada y financiada por Occidente, que se saldó con la caída y el posterior asesinato del líder de la Revolución Verde, con la muerte de miles de libios en ambos bandos y con una destrucción material aún indeterminada en aquella nación magrebí.
Es posible que la tolerancia occidental ante el régimen militar egipcio se explique por el interés de Washington y de Bruselas por evitar un crecimiento electoral del fundamentalismo islámico en esa nación tradicionalmente aliada, el cual representa, hoy por hoy, la única alternativa organizada al autoritarismo institucional aún vigente. En todo caso, con sus tibias reacciones a la barbarie militar que se desarrolla en Egipto, Estados Unidos y sus aliados han puesto de manifiesto la debilidad y la incongruencia de su compromiso con la democracia en ese país y en la región.

lunes, 21 de noviembre de 2011

ESPAÑA: AVANCES Y REGRESIONES. jornada 21-11-2011

España: avances y regresiones
 
El fenómeno más destacable de las elecciones realizadas ayer en España es la vasta fragmentación de los sufragios anteriormente orientados al Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que sufrió una derrota sin precedente. Esa fragmentación benefició, en primer lugar, al derechista Partido Popular (PP), que volverá a ser gobierno después de siete años y medio en la oposición, pero permitió también grandes avances para Izquierda Unida (IU), que pasa de tener dos diputados a 11, así como a las formaciones nacionalistas Convergencia i Unió (CiU, catalana) y Amaiur (vasca).
El hundimiento del PSOE no es ninguna sorpresa, habida cuenta de la exasperación social que provocó, en estos tiempos recesivos, su manejo económico antipopular y empresarial, más propio del PP que de la plataforma socialista. Sorprende, en todo caso, que la formación derechista encabezada por Mariano Rajoy haya logrado sobreponerse a los sonados escándalos de corrupción que han florecido entre sus filas en años recientes –que lo exhiben como partido mafioso, en el que proliferan los tráficos de influencias y los intercambios ilícitos de favores– y que haya conseguido, pese a todo, cosechar en provecho propio el severo descalabro del PSOE. El dato es indicativo de la persistencia del conservadurismo y el autoritarismo impregnados en la sociedad española en las largas décadas de la dictadura franquista (1939-1976).
Tampoco es inesperado que un importante filón del electorado haya optado, ante el corrimiento hacia la derecha del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, por fortalecer a la única opción de izquierda real en el ámbito español, que es IU.
Más allá de la rutinaria victoria de CiU en Cataluña, el factor más sorpresivo en los resultados de la jornada de ayer es, sin duda, el buen desempeño electoral de Amaiur, la coalición (formada por Eusko Alkartasuna, Alternatiba, Aralar e independientes) con la que la izquierda abertzale (nacionalista) vuelve al panorama político tras varios años de ilegalización de sus fórmulas partidistas por los gobiernos de Madrid. La coalición independentista logró 330 mil votos en el País Vasco (Guipúzcoa, Vizcaya, Navarra y Alava), y con siete escaños en el Congreso español formará grupo parlamentario propio, siendo socialistas y populares los grandes derrotados en el ámbito vasco.
En retrospectiva, tal resultado confirma la validez de la izquierda abertzale de avanzar en su deslinde del militarismo etarra y de la decisión de la propia ETA de abandonar las armas en forma definitiva.
Por lo que hace al conjunto de España, la aplastante victoria del PP y la inminente llegada de Rajoy a La Moncloa no son buenas noticias. Previsiblemente, en el ámbito económico se profundizará el acento antipopular y antisocial del gobierno saliente, ahora con el impulso adicional de las exigencias planteadas por la Unión Europea en materia de disciplina fiscal y medidas de ajuste, y se llevará al gobierno a una actitud más pro empresarial de la que ha mantenido Rodríguez Zapatero. En lo social, es previsible que los populares intenten emprender, abrigados por la mayoría absoluta lograda ayer, nuevos ataques a las libertades individuales y los derechos de género y reproductivos, así como una nueva ofensiva centralista orientada a obstaculizar en forma más agresiva que hasta ahora los empeños de autodeterminación en el País Vasco y Cataluña.
Finalmente, para América Latina en general, y para México en particular, el nuevo gobierno del PP conlleva signos ominosos de fortalecimiento de la tradicional arrogancia neocolonial proyectada por Madrid hacia esta región del mundo, y que se traduce en respaldo activo a las posturas más antidemocráticas y reaccionarias, en el aliento a los intentos golpistas y en la defensa a ultranza –pasando con frecuencia por encima de derechos humanos, consideraciones ambientales y soberanías nacionales– de los intereses transnacionales españoles en Latinoamérica; particularmente, de las empresas energéticas y bancarias y de los conglomerados mediáticos.

domingo, 20 de noviembre de 2011

EL ÁLAMO: UNA HISTORIA NO APTA PARA HOLLYWOOD. PACO IGNACIO TAIBO II. jornada 20-11-2011

El Álamo: una historia no apta para Hollywood
Paco Ignacio Taibo II
 
Periódico La Jornada
Domingo 20 de noviembre de 2011, p. 4
Una pequeña batalla de una hora, el 6 de marzo de 1836. El saldo: 200 independentistas, supuestamente texanos, masacrados por mil 500 soldados mexicanos bajo las órdenes del general Santa Anna. Ese capítulo histórico se conoce como la batalla de El Álamo y desde la visión del escritor Paco Ignacio Taibo II constituye el mito fundacional de Estados Unidos, ahí está el corazón perverso de Norteamérica, que se asienta sobre una apabullante derrota y una potente cadena de mentiras. En el libro El Alamo: una historia no apta para Hollywood el autor de biografías de Pancho Villa y Ernesto Che Guevara indaga qué hay detrás de esta historia y cómo se reconstruyó. Con autorización de editorial Planeta, La Jornada ofrece un adelanto a sus lectores.
John Wayne al rescate del mito
Cuando John Wayne, el actor más taquillero del mundo en su momento, decidió hacer una película sobre la batalla de El Álamo, estaba ajustando cuentas con su propio pasado. Randy Roberts y James S. Olson, en su libro John Wayne: american, recogen unas declaraciones de su hija, Aissa Wayne, que decía que la película tiene mucho que ver con que John se sentía culpable de no haberse alistado en la Segunda Guerra Mundial. «Pienso que haciendo El Álamo mi padre obtuvo su propia forma de combate. Más que una obsesión, posiblemente fue el proyecto personal más intenso de su carrera.» Frank T. Thompson (en Alamo movies) recoge las palabras de Wayne: «Mi problema es que no soy un hombre guapo como Gary Grant… que lo seguirá siendo con 65 años. Yo quizá pueda hacer algunas más de ese tipo de escenas románticas antes de que sea demasiado tarde, ¿pero después qué? […]. Tengo que ser director, he esperado todos estos años para ser uno de ellos. El Álamo dirá cuál es mi futuro».
Pero la historia se remontaba muchos años atrás en el pasado del actor. Hacia la mitad de la década de los cuarenta intentó levantar el proyecto dentro de los estudios Republic y tropezó con muchas discrepancias en la manera como Herbert Yates veía la película. Entre 1950 y 1952, Wayne comenzó a buscar exteriores para lo que se había convertido ya en el fantasma de El Álamo que poblaba sus sueños. Fundó una productora que tras un primer desencuentro con su socio terminó llamándose Batjac y en 1956 llegó a un acuerdo con la United Artists. El problema central era el alto costo de la película que Wayne traía en la cabeza, se pensaba que 8 millones de dólares, una cifra muy importante para la época, eran necesarios. La United le propuso un acuerdo según el cual financiaría la mayor parte del proyecto y le permitiría dirigirla si tomaba un papel principal en el film y firmaba un contrato con la empresa para otras tres películas.
Eso lo obligó a quedarse con el papel de David Crockett y para darle seguridad al proyecto, que necesitaba de actores importantes en los estelares, tras haber desechado a Clark Gable como Travis, curiosamente el conservador Wayne eligió a un actor que venía ascendiendo en el cine británico, el judío lituano Laurence Harvey, crecido en Sudáfrica y educado en Londres, a pesar de que era conocido como homosexual. El papel de Bowie fue sugerido a Charlton Heston y a Burt Lancaster para terminar siendo seleccionado Richard Widmark.
Contaba con un guión del escritor favorito de Wayne, James Edward Grant, muy en la línea de los westerns que había previamente protagonizado y estaba repleto de incoherencias históricas incluso ante lo que serían las versiones canónicas estadounidenses. Entre otras muchas de las que se hablará más tarde en este libro, atrasaba la muerte de la mujer de Bowie, ignoraba su enfermedad que lo haría no participar en la batalla, aumentaba el número de acompañantes de Crockett y los hacía previamente conocidos, mostraba una inexistente carga de la caballería mexicana, situaba la batalla a plena luz del día, adelantaba la captura de Fannin por Urrea, se inventaba la voladura del polvorín del fortín, y exageraba contando que Santa Anna utilizó en el asalto 7 mil hombres.
La decisión de dónde establecer la locación no fue fácil. Se pensó primero en Panamá, luego en México, donde los costos y el reclutamiento de extras harían más barata la producción, pero esta última idea se abandonó por razones políticas cuando amigos conservadores le advirtieron que los texanos lo matarían si filmaba al sur del río Bravo una película sobre El Álamo, y probablemente los mexicanos también. Además, aparecieron algunos millonarios texanos que ofrecieron apoyo económico si se filmaba en Texas. Así, Wayne eligió el rancho de un terrateniente llamado James T. «Happy» Shanan, en las afueras de Brackettville, donde se habían filmado ya un par de westerns. Solo había un pequeño problema: se cambiaba el paisaje boscoso de San Antonio por el árido horizonte del occidente texano.
En diciembre del 57 comenzó la construcción de una réplica de la misión a una escala de tres cuartos del original, usando más de 2 millones de ladrillos de adobe, claro está, realizados por albañiles traídos de México; casi dos años de trabajo de carpinteros, albañiles, instaladores, pintores, para construir 20 mil metros cuadrados de edificaciones.
La película habría de filmarse en las vísperas de la elección de 1960, en medio de una ferviente fiebre anticomunista producida por el triunfo de la Revolución cubana y Wayne dejó clara su posición: quería una historia que pudiera «vender el ideal estadounidense a los países amenazados por la dominación comunista» y en el film se repite varias veces la frase «soportar la opresión o rendirse». Wayne diría más tarde que la libertad tiene que ver con los derechos individuales, pero paradójica- mente haciendo la historia de El Álamo no tuvo problema en soslayar el tema de la esclavitud.
Foto
La filmación se inició con un sacerdote católico, el padre Rogers de Santa María de San Antonio, bendiciendo el proyecto y estableciendo la trilogía obligatoria: Dios, la defensa de la libertad y Texas. Durante tres meses se rodaron los exteriores llevando como fotógrafo a William Clothier y un equipo de 340 personas (sin contar a los extras) y mil 600 caballos. Randy Roberts y James S. Olson citan al actor Hank Worden, que recuerda que «había algo así como millares de serpientes de cascabel en cada milla cuadrada». El calor era opresivo. En septiembre la temperatura era ya de 29ºC a las diez de la mañana, y a las tres de la tarde era de 37ºC que abrasaban. La humedad era terrible, no era en absoluto el calor seco que habían esperado. Embutido en su traje de piel y con su sombrero de piel de mapache (que heredó de la película previa de Disney), Wayne vertía tan profusamente sudor que a veces tenía que cambiarse la ropa antes de ponerse delante de la cámara. No sólo sudaba por el calor, el presupuesto estaba desbordado y saltaría de 8 a 12 millones de dólares, convirtiéndola en la película más cara que había filmado Hollywood. Wayne perdió once kilos y fumaba cinco paquetes de cigarrillos al día debido a la presión.
Aun así no hubo demasiadas tensiones en el rodaje, fuera de que Laurence Harvey se rompió una pierna por el retroceso de un cañón y que Wayne y Richard Widmark tuvieron un breve encontronazo sobre la manera de interpretar una escena. Quizá el peor momento fue la aparición de John Ford durante la filmación. Sin haber sido invitado, el director del que se pueden encontrar fácilmente rastros de influencia por todas partes de la película (en la manera de disponer las cámaras, el uso del humor para crear luego el contrapunto dramático) comenzó a dar órdenes y sugerencias. Wayne se libró de él enviándolo a filmar unas escenas de la caballería mexicana que nunca fueron usadas, lo cual no impidió que Ford finalmente declarara que El Álamo era «una de las más grandes películas que he visto».
Tras el rodaje de El Álamo el set no fue derribado y fue aprovechado para hacer en él más de 20 películas; actualmente es una atracción turística conocida como Alamo Village. Wayne sólo volvió a tomar el mando de una película una vez, codirigiendo en 1968 una película propagandística sobre la intervención estadounidense en Vietnam, Los boinas verdes.
El resultado fue un «western patriótico», con las virtudes del primer género y los defectos del segundo, guiado por un Travis bobalicón, un Crockett (en que Wayne se interpretaba a sí mismo) todo sabiduría populista y heroicidad que daba sentido a su vida, acompañado de una tropa de borrachos y putañeros que no tienen nada claro por qué están ahí, excepto que la situación les da la oportunidad de matar algunos mexicanos. Como sacada del reflejo en el espejo de un film del realismo socialista, esta joya del realismo capitalista, repleta de discursos y arengas que eluden el tema de la esclavitud y el despojo nacional a México, que evaden la cuestión de los especuladores de tierras y la angloamericanización de la independencia texana, la película jugaría sin embargo su función de propagar el mito. En la memoria popular estadounidense el Wayne-Crockett volando un polvorín se superpondría al Fess Parker-Crockett repartiendo mandobles con su rifle.
La versión original fue recortada de 202 a 192 minutos, para terminar en 167, y la taquilla fue un éxito relativo: la película recaudó cerca de 8 millones de dólares, convirtiéndose en la quinta más vista de ese año en Estados Unidos, pero no era suficiente, Wayne estaba repleto de deudas y tuvo que vender a la United Artists los derechos del film. Al paso de los años la UA ganaría mucho dinero con los derechos de televisión y otros derechos secundarios, la venta internacional y la redistribución en Estados Unidos.
Pero el momento de la verdad se produjo en la xxxiii Ceremonia de los Óscar, el 17 de abril de 1961 en el Auditorium de Santa Mónica. El Álamo había recibido siete nominaciones a los Premios de la Academia: mejor película, actor de reparto, fotografía, canción original, banda sonora, edición y sonido. En un duelo enormemente simbólico se enfrentaba al Espartaco de Kubrick, la película de los antimacartistas, los purgados. El Álamo recibió un sólo Oscar y Espartaco cuatro, aunque en temas muy secundarios. Aún era pronto para que Hollywood aceptara el retorno del liberalismo. La gran ganadora fue El apartamento, una comedia de Billy Wilder. Respecto a El Álamo la respuesta de la crítica en Estados Unidos varió del desprecio de la revista Time, «Plano como Texas», a las cuatro estrellas que le concedió el New York Herald Tribune.

REPRIMEN A PROFESORES POR INFORMAR SOBRE LA ALIANZA POR LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN. jornada 20-11-2011

 
 
En varias entidades han empezado a sufrir acoso de la SEP por defender sus derechos
Reprimen a profesores por informar sobre la Alianza por la Calidad de la Educación
Fernando Camacho Servín
 
Periódico La Jornada
Domingo 20 de noviembre de 2011, p. 34
Por informar a sus compañeros sobre las afectaciones que les puede causar la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE), y demandar condiciones de trabajo adecuadas, profesores de varias entidades del país han comenzado a sufrir actos de acoso por parte de las autoridades de la Secretaría de Educación Pública (SEP), como el levantamiento de actas administrativas e incluso el despido.
Silverio Cruz Góngora, director de la escuela primaria Venustiano Carranza, de la ciudad de Campeche, denunció en entrevista que el pasado jueves recibió la visita de varios funcionarios, entre ellos el contralor interno de la SEP en dicho estado, Juan Durán Chan, quienes le notificaron que sería castigado por hacer reuniones con sus compañeros en horario indebido.
La verdadera causa de la sanción, aseguró, es haber organizado a sus colegas para informales sobre las posibles afectaciones que pueden tener debido a la ACE, como los despidos que generarían las pruebas de evaluación diagnóstica, a realizarse en 2012 con docentes de primaria.
“El acta administrativa que me levantan es porque le estoy abriendo los ojos al magisterio campechano. Allá falta mucha información, y los directivos les dicen que no les va a pasar nada, pero ya comenzaron la cacería de brujas y la van a seguir con todos los compañeros que están conmigo”, previó.
Sin embargo, Cruz afirmó que va a continuar con sus actividades, y que promoverá que la mayor cantidad de los maestros del estado interpongan demandas en contra de la SEP para evitar la puesta en marcha de la evaluación universal de docentes y directivos.
Por su parte, la profesora Miriam Bautista Martínez, de la zona escolar 314, en el municipio de Chiconcuautla, Puebla, recordó que el pasado 22 de septiembre el supervisor Teófilo Arenas Hernández citó a un grupo de docentes a una reunión en un jardín de niños de la comunidad de Palzoquitla para presentar al consejo técnico de dicha región, lo cual desembocó en una agresión contra la maestra Juana Rosas Lozada, supuestamente por la incomodidad que le generó el hecho de que se filmara la sesión sin avisarle a los presentes.
Unas semanas después, Bautista fue citada para notificarle que había sido despedida por haber azuzado a los padres de familia de la escuela contra Arenas, y haber impedido que el funcionario pudiera salir del lugar, dijo la propia afectada.
Este despido ocurre, aseveró por su parte la profesora Arlene Becerra, en un escenario de constante represión contra los docentes de Puebla por exigir educación gratuita y buenas condiciones de trabajo, en una zona de alta marginación económica y llena de cacicazgos.