ACADEMIA DE 14 AGOSTO DE 2012

ACADEMIA DE  14 AGOSTO DE 2012
TURNO VESPERTINO

martes, 4 de octubre de 2011

EL MODERNISMO EN MÉXICO:ORÍGENES DEL MOVIMIENTO ARTÍSTICO-LITERARIO FINISECULAR: CANEK SÁNCHEZ GUEVARA





EL MODERNISMO
EN MÉXICO
Orígenes del movimiento
artístico-literario finisecular

Canek Sánchez Guevara
<><><><><> <><><><><> <><><><><> <><><><><>
Un día
estalló el escándalo, en 1892. No fue una proclama política ni una crítica
económica lo que despertó la censura en aquella ocasión, sino un poema que
ofendía el pudor y las buenas costumbres, un atentado a la moral, un insidioso
ataque a la castidad católica que llevaba
el atroz título de
Misa Negra.
El modernismo había nacido
<><><><><> <><><><><> <><><><><>
Y celebrar ferviente y mudo,
sobre tu
cuerpo seductor,
lleno de esencias y desnudo
¡la Misa Negra de mi
amor!
Todos los investigadores coinciden en mencionar la
publicación de aquellos versos de José Juan Tablada en el periódico El
País
como el inicio del modernismo en México. El germen ya existía, claro,
se desperdigaba en los bares bohemios, expandiendo poco a poco una nueva visión
estética y moral del arte y la poesía. Estética, porque rompía las formas del
romanticismo nacionalista imperante en el país; y moral, porque sus adeptos
abominaron de la vida burguesa, entregándose a una existencia licenciosa en la
que el alcohol, las drogas, el erotismo y la homosexualidad se aceptaban con
orgullo y provocación. En el México porfirista, aquella disolución no
podía pasar desapercibida.
Los antecedentes
Como ocurre con
todo movimiento artístico, político o religioso, el modernismo no surgió de la
nada. Así, es común resaltar la evidente influencia parisina en el modernismo
latinoamericano (sobre todo proveniente del simbolismo), pero es menos frecuente
recordar la influencia norteamericana sobre aquellos franceses. Para Salvador
Elizondo1 la modernidad poética comienza con la publicación, en 1850, del ensayo
El principio poético, de Edgar Allan Poe, donde aboga por una poesía
corta y enérgica, que se aleje ya del idealismo dominante; pero sobre todo, que
abandone de una vez por todas la herejía de la didáctica, la idea de
que "todo poema debería inculcar una moral, y el mérito poético de la obra ha de
ser juzgado por esa moral".2 Aquí inicia, en efecto, la gran revuelta poética
que a lo largo de medio siglo transformaría por entero la literatura
occidental.
Baudelaire, y luego Valéry y Mallarmé fueron grandes devotos del
genio de Boston. El autor de Las flores del mal fue el primero en traducirlo al
francés y en el prólogo no duda en presentarlo como filósofo; Mallarmé lo llama
"dios intelectual de nuestro siglo", y Valéry lo recuerda como "el demonio de la
lucidez, el genio del análisis, y el inventor de las combinaciones más nuevas y
seductoras de la lógica con la imaginación". Poe, en efecto, transformó
radicalmente el pensamiento intelectual y poético del siglo XIX.
En Francia,
Charles Baudelaire abre, con Las flores del mal, un nuevo capítulo en
la historia de la poesía, y pronto, al grupo de autores que lo siguieron en la
aventura, se les conocería como poetas malditos. Los malditos rechazan
el arte y las costumbres burguesas, no por defensa de una cultura proletaria, al
contrario, hacen gala de un aristocraticismo bohemio y libertino heredado del
Marqués de Sade y reconvertido en poesía pura. Chocan de frente contra las
convenciones morales y sociales de la época y desprecian la bajeza cultural de
la burguesía dominante, llegada para sustituir el poder de la aristocracia, pero
despojada de su elegancia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario